Masturbarte es saludable

Masturbarte es saludable

Aquellos con vidas sexuales más activas parecen ser los que tienen más fantasías sexuales.

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Si realmente deseas saber los deseos sexuales más escondidos de tu pareja puedes conocerlos, pregúntale qué se imagina en los momentos de clímax mientras se masturba.

 

Esta habilidad de crear escenarios de fantasías en nuestras mentes y utilizarlas para provocar un orgasmo está convenientemente relacionado con la destreza de nuestro cuerpo como si fuera parte de un truco evolutivo único en el ser humano, publica la investigadora en temas de psicología, Jesse Bering de la Universidad Queen´s University en Belfast.

 

La masturbación requiere de una capacidad cognitiva llamada “representación mental” ( re-presentación de una experiencia previa, como una imagen o algún otro recuerdo sensitivo) que muchos teóricos evolutivos parecen relacionar con una reciente innovación en los homínidos, reporta el artículo publicado en el portal de Scientific American. Ninguna otra especie en el mundo animal parece tener dicha capacidad entendida como una acción consciente. 

 

Psicólogos de la Universidade de Vermont, Leitenberg y Henning, concluyeron estudios en la década pasada que a lo contrario de lo que hubiera pensado Freud, la fantasías sexuales no son simples resultados de deseos insatisfechos o depravaciones eróticas, sino que aquellas personas con vidas sexuales más activas parecen ser quienes tienen más fantasías sexuales.

 

Masturbación: cuestión de evolución

 

Estudios demuestran que la frecuencia de las fantasías eróticas están relacionadas positivamente con la frecuencia de la masturbación, de las relaciones sexuales, el número de parejas sexuales a lo largo de la vida y al impulso sexual de cada individuo.

 

Cuando se habla en términos de sexo, esta capacidad es bastante frecuente. Inclusive biólogos evolucionistas como Robin Baker y Mark Bellis han realizado experimentos al respecto en el Reino Unido. Encontraron que los estudiantes de universidad encuestados se masturbaban cada 72 horas, y en la mayoría de los casos, su última masturbación era realizada aproximadamente 48 horas después de tener una relación sexual.

 

La argumentación lógica de dicho comportamiento, reside en que el esperma de los hombres tiene una “caducidad”. Los hombres adultos producen diariamente alrededor de 3 millones de células de esperma. La masturbación funge como una estrategia evolutiva para deshacerse del viejo esperma y hacer espacio para el nuevo y el más sano.

 

La ventaja para los hombres es que el esperma más joven parecer ser también más aceptable para las mujeres en términos biológicos, ya que es más fértil y fuerte si se llegara a presentar “competencia” en parejas con relaciones no monógamas. 

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